Papá, el hombre de mi vida

Vivencia Festival Tierra de Soles Iª edición 26-28 abril 2019
Taller MI PADRE, EL HOMBRE DE MI VIDA, enfocado a la relación con el padre; primer modelo de masculinidad de nuestra vida.
Sábado 27 Abril, 11:00h – Imparte Adro Martí, organizador de círculos de hombres para la coherencia.

Emprendí el camino en busca de mi masculinidad consciente después de que Lars, un amigo de muchos años, me compartiera su “viaje del héroe”. Un viaje a través de los 7 arquetipos principales del hombre que transcurre a lo largo de un retiro dedicado a cada uno de ellos durante un periodo de 15 meses.

Impactado por sus vivencias, decidí emprender mi propia búsqueda. No recuerdo cómo, me topé con Tierra de Soles, contacté a última hora para participar y con una incorporación de tardía, viernes a medianoche. 

Cuando llegué, el festival ya llevaba unas horas, y varias dinámicas y talleres ya habían concluido, la bienvenida fue calurosa, a pesar de mis nervios. ¿Festival de hombres, qué coño será eso?

Pienso relatar y compartir mi vivencia en este blog en los próximos meses, pero el primer compartir será sobre el taller que me impactó profundamente. Yo llevo años comunicando con mi padre intentando llegar a una relación amor y respeto, no creo que tenga mala relación, ni que mi padre no me quiera, sino en mi siento una falta, un algo que no acaba de estar completo, algo que trabajar sin duda… ¿quizás no soy el único…?

Sabiendo que nuestra relación con nuestro padre acarrea mucho peso, estaba muy interesado en este taller impartido por Adro. 

Directamente, sólo con verlo, Adro podría ser mi padre, quisiera que fuera mi padre… apariencia de marinero (mi padre es marinero), una presencia grande, poderoso, un hombre fuerte, masculino, agradable, accesible, cautivador… una voz de autoridad y cercanía.

Emprendimos un camino juntos, Adro, yo y 26 hombres de nuestra recién formada tribu… y aquí se pierden los detalles, pero recuerdo como ayer los siguientes pasajes y me tomo la libertad de relatarlo como lo recuerdo sabiendo que omito y relleno, al final, el aprendizaje es mío, es mi camino, de nadie más;

Golfo de Roses

Una dinámica compartida en parejas, encontré un compañero y seguimos las instrucciones de Adro. Relatar la vida de nuestro padre en primera persona, como si fuéramos él, relatar los puntos más importantes de la vida de nuestro padre a nuestro compañero… Mi compañero empezó primero, mi nombre es…, nací en el año… y mi infancia fue… Unas pocas frases más en su vida como su padre y…silencio… silencio y después lagrimas…

Imposible saber que ocurriría en la mente de mi compañero, imposible describir lo que leí en la cara de él. Más tarde le di significado y rellené los silencios, quizás simplemente por el hecho de relatar la vida de su padre en primera persona, finalmente se dio cuenta de quién era su padre, como su vida le afectó a él y como, a la vez, eso le afectaba en la relación que tenía con su hijo… Bello, vulnerable, pura emoción…

Mis lágrimas no estaban lejos y cayeron con las de mi compañero…

Mi turno, acojonado por miedo a descubrir algo que presentía podría descubrir, fui relatando la vida de mi padre… lentamente, respirando hondo, desde 1941, nacimiento en Indonesia, su infancia, su juventud, su vida de marinero, su vida de casado, el nacimiento de su primer hijo (yo), y más, bastante más… Descubrí por sorpresa que, en lugar de identificarme, no conecté con mi relato, ahora (hoy) lo achaco a mi coraza improvisada, la protección a mi vulnerabilidad y evitar romper en lagrimas como mi compañero… me fui enfadando, enrabiando, distanciándome de mi mismo, viendo como relataba en primera persona la vida de un hombre que no estaba en contacto con su hijo como yo hubiera querido que lo estuviera… 

Como es usual, después de la dinámica, compartimos con los 27 hombres lo que habíamos vivido, nuestra experiencia en el ejercicio. Compartieron los hombres que quisieron, nadie esta obligado, fue también bonito, vulnerable, descubrí que todos tenemos un tema con nuestro papá, se llame Javier, Pedro o como sea. Papá es nuestro primer hombre, nuestro primer ejemplo de masculinidad en la vida.

En la siguiente dinámica, Adro nos comparte en forma de pregunta una manera de recordar cómo era nuestra relación con nuestro padre (responde sobre la marcha si te apetece…):

¿Mi padre me escuchaba?
¿Me escuchaba con paciencia?
¿Sentí a mi padre presente?
¿Me hablaba mi padre alguna vez de sus sueños y frustraciones?
¿Me hablaba de sus inaptitudes y sus limitaciones?
¿Me hablaba racional o emocionalmente?
¿Me hablaba desde su vulnerabilidad?
¿Tenía sentido del humor conmigo?
¿Me habló de sus facetas más inexplicables?
¿Mi padre me acariciaba, besaba, abrazaba?
¿Mi padre me daba lo que él era antes de lo que él tenía?
¿Mi padre me preguntaba a mi mismo sobre mis actividades?
¿Mi padre me preguntaba por mis éxitos, mis amores, mis fracasos?
¿Me acompañaba mi padre en los momentos difíciles?
¿En momentos de ilusión y alegría estaba a mi lado?

Adro nos dejaba tiempo después de cada pregunta para reflexionar y escribir una respuesta, una reacción. A la tercera pregunta, dejé de apuntar, tal era mi sensación de no, no, no, no, no, NOOOOOOO… No recuerdo más detalles del taller, pero si el impacto que tuvo en mi, la rabia que me generó y el enfado que se había materializado en mi cuerpo como una bola grande, negra y pesada en mi estomago…

Ahora, 9 meses más tarde, y rellenando algunos de los espacios en blanco, comprendo mejor porque y como – y el efecto de las emociones en mi cuerpo… Pero lo más importante lo aprendí fuera del taller, después de comer, mientras los fumadores se hacían un cigarrillo en el exterior, Adro se acerco para responder las múltiples preguntas que los hombres le tiraban…

En mi relación con mi padre, hace años que veo sus fallos y sus carencias, y también creo que podría ayudarle a mejorar la relación con mis hermanos, su mujer, su exmujer, y otras personas que le rodean… y, en consecuencia, su relación conmigo. De hecho, ahora más que nunca, entiendo que ese era mi único objetivo.

Adro compartió con nosotros que, en la relación con nuestro padre, y por extensión con nuestros padres, nosotros somos la generación que viene después. No es nuestro lugar cambiar generaciones precedentes, no es nuestro lugar en la constelación o sistema familiar. El universo no lo permite, yo, hijo, no puedo cambiar a mi padre.

Yo, hijo, sólo puedo agradecer y honrar a mi padre por ser mi padre, sin él, yo no existiría. Lo que me resta es aceptar como es, compartir lo que a mi me mueve, como yo veo las cosas, sin intención de cambiarlo a él, sin intención de enseñarle… eso fue un descubrir, fue como una apertura en mi corazón, fue un comprender, un entender lo que realmente es la relación con mi padre y lo que puedo y no puedo esperar

9 meses más tarde, y después de haber trabajado mucho más y haber comprendido y sentido más profundamente como es mi relación con el mundo entero, estoy compartiendo mi viaje con mi padre, le he relatado esto y mucho más, como un compartir, no un enseñar. Decidí hace unos meses que mi relación con mi padre efectivamente quiero que sea de amor, de compartir mi vida, y que él comparta la suya. Los años que me quedan para disfrutar de su presencia se van reduciendo y quiero que sean de calidad, no de enfrentamiento.

Evidentemente mi relación no cambia del día a la mañana, seguimos enfrentándonos de vez en cuando, pero mi sorpresa fue cuando empezó a relatar su propia infancia, a compartir sus vulnerabilidades y a hablar de sus corazas… Quizás (seguro) una copa de vino ayuda a soltar la lengua, pero últimamente no deja de decirme a mí y a todo quien escuche, que yo le estoy cambiando, porque le estoy compartiendo que hay otra manera de ver las cosas y que no le estoy dando lecciones ni corrigiendo…

Últimamente, cada vez más a menudo, me abraza, me besa y me dice que me quiere…

Joder, joder con mi padre…

3 comentarios de “Papá, el hombre de mi vida”

  1. Gracias por compartirlo Olaf.

    Como sabes, para mí también fue un taller realmente impactante. Conectar en primera persona con sus experiencias (las de mi padre) desde dentro de su piel, me permitió empatizar con su historia y comprender algunos comportamientos tanto suyos como míos, es decir, entre nosotros. Poniéndome en su lugar pude ponerle en su lugar, humanizarlo. Ahora, nuestra relación es más fraternal, lo cual agradezco inmensamente puesto que me ha servido para refrescar mi mirada hacia mí como hombre y hacia los hombres de mi entorno en general. Todo un alivio…

    Abrazos hermano *

      1. Sí… Y hace poco me he dado cuenta de que he estado “endiosando o idealizando” a mi madre y, por lo tanto, “demonizando o menospreciando” a mi padre por los “papeles” que cada uno jugaban… Estoy practicando la mirada horizontal con ambos para ponerles a la misma altura, la mía, y poder vernos todos 😀

        ¿Viste MI MADRE; LA MUJER DE MI VIDA por El abuelo Adro :::: IIª Ed. del Festival TdS [VERSIÓN OM-Line]
        https://www.youtube.com/watch?v=foZEouP9Amg&list=PLQguuyE-7EFxJNnmTxXFxnCyQ2n5NOi7Y&index=5?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *