Los hombres y la herida de la madre

por Akash Paul Butler

Hay una historia que escuché en alguna parte. Quizás sea de Hellinger. Quizás Svagito. De cualquier manera, proviene del éter cálido de la visión sistémica y es algo así:
“Erase una vez una mujer.
Esa mujer se queda embarazada y es una niña. Lleva a la niña en su vientre durante 9 meses: cuida y protege al bebé, sosteniéndola con su propia energía vital. El bebé crece y finalmente nace. La madre continúa cuidando a su hija, alimentándola y limpiándola, protegiéndola, jugando, cuidando, cantando, guiando, amando.
Durante años.
Y luego, tal vez despues de 8 o 10 años, un dia la joven mira a su alrededor y ve a su padre … y, con una profunda reverencia de gratitud por todo lo que ha recibido, deja a su madre y se dirige hacia él.
Y se queda con él por un tiempo … aprendiendo sobre hombres. Esta alimentada, protegida y guiada en el mundo de los hombres, aprendiendo y empapandose de esa energia. Y luego, después de un tiempo (de unos años), la niña vuelve a mirar a su alrededor y algo en ella la aleja del lugar de los hombres. Ella vuelve hacia su madre … hacia el mundo de las mujeres. Pero ahora ella vuelve a su madre como hija pero también como mujer, nutrida por las mujeres en el inicio y despues por los hombres, vuelve completa.
Ella es abrazada y acogida en el mundo de las mujeres. Y se regocija en su poder y belleza como mujer.

Otra mujer queda embarazada y esta vez es concibe un niño.
Y el niño es llevado en el vientre de su madre durante 9 meses y ella lo cuida, nutriéndolo y protegiéndolo con su propia energía vital. El bebé nace y la madre continúa cuidándolo, alimentándolo y limpiándolo, protegiéndolo, jugando, cantando, guiando, amando … durante años.
Y luego, tal vez a los 8 o 9 años, un día, el niño mira a su alrededor y ve a su padre … y, con una profunda reverencia de gratitud por lo que ha recibido, deja a su madre y se dirige a su padre. Y se queda con su padre, siendo protegido, alimentado y guiado en el mundo de los hombres. Y algo en él le dice que aquí pertenece. Y se regocija en su poder y belleza como hombre.

Y luego, un día, esta mujer que ha sido criada en el mundo de la madre, guiada y validada en el mundo de los hombres y finalmente abrazada en el mundo de las mujeres, levanta la vista y ve a un hombre. Un hombre que ha sido criado en el mundo de la madre, que ha sido guiado y
validado en el mundo de los hombres y finalmente abrazado
a este mundo de hombres.
Y estos dos se miran … y la mirada es clara, honesta y con una profunda conciencia y gratitud por sus diferencias divinas. Y al unir sus diferencias, comienzan a regocijarse en el poder y la belleza de la unidad cósmica ”.

¡Por supuesto que no siempre sucede así! El viaje para encontrar nuestro lugar y estar a gusto allí está lleno de dificultades. A menudo nos quedamos atrapados en el lugar equivocado. Muchos hombres se quedan demasiado
atrapados en el mundo de la madre.
En la terapia sistémica vemos que este desplazamiento es la causa de
una gran cantidad de malentendidos. Los hombres aman a sus madres … y curiosamente, es en esta necesidad esencial y primordial de la madre, que muchos de los malentendidos tienen su origen.
Bethany Webster habla de la “Herida de la madre” en relación con las hijas y describe la herida de la madre como “el dolor de ser una mujer transmitida a través de generaciones de mujeres en las culturas patriarcales”. Y, lo que es más importante, también incluye en esta herida
los “mecanismos de afrontamiento disfuncionales” que se utilizan para procesar ese dolor. Entonces las hijas aprenden a responder a la vida de una manera particular que está determinada por la interacción entre la madre y su experiencia personal y cultural. Cuanto más la madre haya procesado sus experiencias, menos asumirá su hija y, por lo tanto, más libre será para encontrar su propio camino único, su propio poder y personalidad como mujer.

En mi experiencia los hombres también sufrimos de la herida materna. Los niños notan la herida en su madre, no importa cuán sutil o inconsciente pueda ser … y porque aman a su madre … intentarán hacer algo para aliviar su dolor. Entonces el niño se queda al lado de su madre … compartiendo su sufrimiento. No se atreve a ser feliz ya que esto significaría de alguna manera traicionar a su madre y su infelicidad intrínseca. Y como él trata de
cuidarla, tampoco se atreve a quitarle nada – o sea aprende a no recibir de ella, que es lo mismo que aprender a no recibir la vida.. Entonces el chico no se aleja … se queda cerca de un mundo que no es suyo.
Esperando recibir algo y a la vez pensando que asi ayuda a su madre. Y de esta manera también se enoja. Enojado por tantas cosas … pero en el fondo es porque está atrapado y no ha podido recibir lo que necesitaba de su
madre. Entonces la vida continúa y conoce a otras mujeres. Pero él no está en su lugar, y no ha podido aceptar el alimento de su madre, por lo que no puede ver claramente a estas mujeres. Nuevamente queda atrapado en
su sufrimiento, busca en ellas los regalos que echa de menos de su madre (regalos que ningun mujer puede darle ya) … y eventualmente se enoja cuando se siente nuevamente atrapado y desnutrido.

Y el ciclo continúa …
a veces a través de muchas relaciones diferentes, a veces muchas veces dentro de la misma relación. Y continúa hasta que un día, el hombre conoce a una mujer cuya necesidad de ser madre es equivalente a la necesidad de
el de ser mimado … y así se establece una cierta paz ficticia … O … hasta que se el se da cuenta de que siempre fallará en su intento de salvar a su madre, y que ninguna otra mujer puede darle los regalos que su madre
tenía para él.
Y hay otra consecuencia de quedarse al lado de la madre. Significa que hay una distancia entre él y su padre. De hecho, al tratar de acompañar a su madre, usurpó de muchas maneras la posición de su padre. Con un sonrojo se da cuenta de su arrogancia … y su pérdida. No se unió a los hombres, al lugar al que pertenece. Miró desde la distancia y, lo que es peor, se juzgó mejor que ellos.
¡Mejor que su padre! ¡Él puede hacer algo por su madre! Para las mujeres! Así que nunca aprendió las costumbres de los hombres, nunca respiró la fuerza terrenal, la claridad, la autoridad, el poder de los hombres. Se quedó
al margen, ni en un lugar ni en el otro. Y entonces, ¿qué tenía que ofrecer como hombre, a una compañera a una pareja? Ni claridad, ni autoridad, ni poder. Y puede que no sea en las relaciones íntimas que se manifiesta la herida de la madre. También puede mostrarse a traves de problemas de salud o dinero. Pero se mostrará! ¡Es más o menos universal!
¿¡Entonces que es lo que hay que hacer!?
¡Parece que un buen comienzo es simplemente detenerse! detenerse y mirar. El cambio constante, la necesidad de estar haciendo, el esfuerzo por ser algo, alguien, la necesidad de más … riqueza, mujeres, éxito, poder … lo que sea. Ninguno de estos en sí mismos es malo … en absoluto … pero cuando se hace como un medio para llenar los vacíos en el corazón, todo lo que se hace es de alguna manera un poco vacío. Y es doloroso parar. No
hay duda de eso. Pero llega un momento en que es más doloroso continuar en el camino anterior. Y así comienza un nuevo viaje. Lo que antes se evitaba ahora se incluye lentamente. Él mira el dolor. El dolor de su madre; el dolor de su padre, porque allí también hay una herida. Siente su propio dolor. Los detalles son diferentes en diferentes personas. Tantos eventos dolorosos: separaciones, guerra, muertes, abortos, enfermedades,
alcoholismo. Pero el viaje es siempre el mismo: un viaje de inclusión. Hacer espacio para lo que antes se evitaba.
Y es un largo viaje. ¡Y no es un viaje lineal! Da muchas vueltas! Y a medida que viaja, se da cuenta de que es el viaje lo que es importante. No tanto llegar a un sitio en concreto. Nada que resolver incluso. Él ve que todo lo
que sucedió de hecho lo llevó a este lugar en el camino, y que este lugar lo llevará a otro lugar. No hay nada que cambiar, nada que perdonar, nada que lamentar.
Todo fue, es, simplemente un impulso para tomar conciencia …

Ser consciente de lo que era posible y de lo que no era posible para sus padres. Porque ellos también amaban a sus propios padres. Y al fin ver que el sufrimiento se debió a lo que él pensaba sobre lo que sucedió, y no a
lo que sucedió.
Y luego se produce una extraña sensación en su corazón: un sentimiento de gratitud por todo lo que fue, todo lo que es. Agradecimiento hacia su madre y hacia su padre, por todo. El supuesto “bueno” y el llamado “malo”. Y comienza a notar pequeñas cosas … Ya no tiene miedo de sus sentimientos. De hecho, ¡puede identificar que tiene sentimientos! ¡Y disfrútalos! Ya no
le teme a la ira de una mujer. De hecho, celebra la ira auténtica como la hermosa energía que es. Él sabe lo que quiere. No toma las cosas tan personalmente … ni demasiado en serio. Comienza a ver más allá de sus
juicios y críticas. Puede pedir ayuda … y cuando sea necesario puede ayudarse y consolarse a sí mismo y a los demás …
y mucho más………

¡Y sigue y sigue! Y un día incluso podría vislumbrar a Dios … en sí mismo, en su hijo, en un extraño.
Bethany Webster de nuevo “Para cada ser humano, la primera herida del corazón estaba en el sitio de la madre, lo femenino. Y a través del proceso de curación de esa herida, nuestros corazones se abren con amor y poder en vez de miedo y defensa, y ese apertura nos conecta con el corazón divino de la vida misma “.

Akash Paul Butler BSc MAg.
Westport, Irlanda. 2020
hermitagecentre@gmail.com
@spainOshoLiberacionHombre

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